
Muchas mujeres tienen miedo de decir en sus trabajos que están en tratamientos de fertilidad por miedo a ser despedidas, pero si denuncian tienen dos sentencias previas en las que obligan a indemnizar y readmitir a dos empleadas.
Los despidos en estos casos son nulos, ya que las empresas tenían conocimiento de ello y no argumentaron suficientemente su decisión. No consiguieron, por tanto, vencer los indicios de discriminación por razón de sexo.
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