La amenaza de aborto es un estado de alerta que sugiere que puede ocurrir un aborto espontáneo antes de la semana 20 del embarazo.
Las causas pueden ser tanto fetales como maternas, y en muchas ocasiones, la causa exacta es desconocida y puede deberse a la combinación de varios factores (multifactorial). Factores que pueden aumentar el riesgo incluyen alteraciones cromosómicas en el feto, exposición a tóxicos, edad materna mayor de 40 años, obesidad, tabaquismo, problemas de placenta (placenta previa o desprendimiento de placenta), estrés, anomalías uterinas e infecciones durante la gestación, entre otros.
Los síntomas más comunes de una amenaza de aborto incluyen sangrado vaginal, que puede variar en cantidad y contener coágulos, cólicos abdominales similares a los dolores menstruales, dolor lumbar y la disminución o desaparición de los síntomas de embarazo.
Para diagnosticar una amenaza de aborto, el médico realizará una ecografía vaginal o abdominal para evaluar el sangrado, el desarrollo fetal y el latido cardíaco. También se llevará a cabo un examen pélvico del cuello uterino. Además, se realizarán análisis de sangre para medir los niveles de beta-hCG, conteo sanguíneo completo, progesterona y glóbulos blancos, lo que permite confirmar la progresión del embarazo y evaluar posibles infecciones.
