El útero es un órgano clave en la reproducción femenina y cualquier alteración en su morfología o funcionamiento puede llevar a problemas de fertilidad.
Puede haber malformaciones uterinas como:
- Agenesia mülleriana:
ausencia de útero debido a que no se desarrollan ambos conductos de Müller. Esto es lo que se conoce como el síndrome de Mayer-Rokitansky-Kuster-Hauser.
- Útero septado o arcuato:
se debe a la alteración en la fusión lateral de los conductos de Müller. Como resultado, el útero presenta una pared que lo divide, la cual empieza en la parte superior y se puede extender hasta el cérvix.
- Útero unicorne:
solamente se desarrolla uno de los conductos de Müller. Por tanto, el útero tiene la mitad del tamaño normal y solamente hay una trompa de Falopio.
- Útero bicorne:
la fusión de los conductos de Müller es incompleta. El resultado es un útero con forma de corazón.
- Útero didelfo:
los conductos de Müller se desarrollan pero no se fusionan. La consecuencia es dos cavidades uterinas independientes, con dos cuellos uterinos y dos vaginas.
Nos encontramos también con sinequias, alteraciones o cicatrices en las paredes del útero, esto provoca alteraciones en su morfología.
Otro motivo son los tumores como pólipos, miomas o adenomiosis.
Por último existen también las causas de origen endometrial como son: endometritis, atrofia endometrial o hiperplasia endometrial.
