La hormona luteinizante (LH) es una gonadotropina producida en la hipófisis del cerebro en hombres y mujeres. Junto con la hormona foliculoestimulante (FSH), regula el sistema reproductor y endocrino en la pubertad.

En hombres, estimula la producción de testosterona en los testículos, y en mujeres, fomenta la producción de andrógenos en los ovarios, que son precursores de los estrógenos y desencadena la ovulación en la mitad del ciclo menstrual. Además, se utiliza en tratamientos de reproducción asistida junto con fármacos que contienen FSH.

En las mujeres, la LH comienza a sintetizarse en la pubertad y su producción está regulada por la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). Su liberación aumenta a medida que los niveles de estrógeno se elevan debido al desarrollo de los folículos ováricos.

El pico de LH desencadena la ovulación y la conversión del folículo en un cuerpo lúteo, que produce progesterona para preparar el útero para la implantación.

La LH también estimula la producción de andrógenos en el ovario, precursores de las hormonas sexuales femeninas. El análisis de LH se realiza al comienzo del ciclo menstrual para diagnosticar problemas hormonales. El valor normal de LH en mujeres en el día 3 del ciclo menstrual es de 2-10 mUI/ml. En los hombres, la LH estimula la producción de testosterona y la espermatogénesis en los testículos. Los valores normales de LH en hombres adultos oscilan entre 1-9 mUI/ml.

La LH también se usa en la estimulación ovárica controlada de la reproducción asistida, y existen dos tipos de fármacos: LH urinaria y LH recombinante. Se utiliza para mejorar la calidad de la estimulación ovárica y aumentar las tasas de éxito en tratamientos de fertilidad, especialmente en mujeres bajas respondedoras o con hipogonadismo.

Sin embargo, la administración de LH puede tener efectos negativos si los niveles son demasiado altos o bajos, lo que puede afectar la maduración de los óvulos y la respuesta a la estimulación ovárica.