El óvulo maduro, también llamado óvulo en metafase II, es el que está listo para ser fecundado, con el corpúsculo polar en su posición adecuada.
Durante un tratamiento de FIV, se debe comprobar si los óvulos obtenidos son maduros mediante su observación bajo el microscopio. Esto se debe a que solo los óvulos maduros serán fecundados con los espermatozoides, mientras que los óvulos inmaduros se descartan o pueden madurarse in vitro.
