El varicocele testicular es la dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos, siendo comúnmente unilateral pero pudiendo afectar ambos testículos. Aunque generalmente no causa síntomas graves, puede provocar dolor y ser un factor de infertilidad. Su incidencia es del 15% en hombres sin problemas reproductivos, 35% en infertilidad primaria y 81% en infertilidad secundaria, siendo más común en el testículo izquierdo (87%).

La causa principal es la alteración de la circulación sanguínea en las venas testiculares, causando acumulación de sangre y hinchazón, afectando la función testicular. Los síntomas suelen incluir dolor, y en casos graves, atrofia testicular.

El diagnóstico se realiza mediante exploración física y ecografía, clasificándose en tres grados según la gravedad. Puede afectar la espermatogénesis debido al aumento de temperatura intratesticular, causando oligospermia, astenospermia, teratozoospermia e incluso azoospermia. También puede alterar la regulación hormonal y aumentar el estrés oxidativo, afectando la calidad del esperma.

El tratamiento se considera en casos de dolor persistente o infertilidad. La varicocelectomía, especialmente mediante microcirugía, es la opción más efectiva. Los resultados son exitosos en el 90% de los casos, mejorando la calidad seminal y la frecuencia de embarazo. Las complicaciones son raras, pero pueden incluir hidrocele o molestias epididimarias.

La recuperación tras la cirugía es rápida, con reposo de 1 a 2 días y retorno a la vida normal en una semana o 10 días. Se recomienda seguimiento con pruebas para evaluar los resultados. En casos de no lograr embarazo natural, la reproducción asistida, como la donación de semen, puede ser una alternativa.