
Una de las primeras pruebas que se le pide al hombre cuando va a hacerse un estudio de fertilidad es un seminograma, en él se ve la concentración, la movilidad y la motilidad de los espermatozoides. Desde hace unos años se ha visto como la calidad del seminograma está cayendo en picado, su concentración ha disminuido hasta la mitad. El estilo de vida, la alimentación y la contaminación entre otros son los causantes.
Por todo ello cada vez se realizan más estudios para ver cómo mejorarlo de cara a los procesos de reproducción asistida.
En la universidad de Kyoto, Japón, se está realizando un estudio para ver el desarrollo y la capacidad molecular de los espermatozoides. Con esto se podrá avanzar en los problemas de infertilidad generados por factor masculino.
El estudio se ha publicado en Cell Genomics.
Se utilizan una especie de tijeras genéticas con las que se estudia qué genes contribuyen a la producción de esperma saludable.
Se descubrió un gen específico para mantener la salud de los espermatozoides, el Rd3. Este tiene un impacto sobre el estrés oxidativo, lo que provoca alteraciones en la calidad seminal.
Con este nuevo método de selección se podrán ampliar los estudios sobre infertilidad masculina y la creación de medicamentos específicos.
