- Técnicas de baja complejidad: son aquellos métodos que no suponen ningún riesgo ni grandes molestias para los pacientes, o aquellos sin gran dificultad técnica para los especialistas. Por ejemplo, coito programado, capacitación de semen, inseminación artificial, congelación de semen, etc.
- Técnicas de alta complejidad: se realizan con instrumentos de alta tecnología y a manos de personal más especializado. Normalmente, se hacen en el laboratorio de embriología y en el quirófano, en condiciones de máxima esterilidad. Se trata de tratamientos más costosos, con mayores riesgos y que ofrecen mayores tasas de éxito que las técnicas de baja complejidad. Por ejemplo, fecundación in vitro, inyección intracitoplasmática de espermatozoides, diagnóstico genético preimplantacional, vitrificación, etc.
- Otras técnicas específicas: inseminación artificial con semen de donante (IAD), FIV con donante de esperma, ovodonación, método ROPA, doble donación, embriodonación.
